Pues sí, después de una buena temporada a la sombra, mi Gilera Dakota 500 ha vuelto a la vida. ¡¡Y lo ha hecho ronroneando!!Ayer noche me encerré en mi garaje, con dos juegos de carburadores dobles Dell'Orto de 28mm con la intención de limpiar todos y cada uno de los rincones de uno de ellos, y sustituir las piezas defectuosas de éste por las del otro.
Algo que también solucioné, y que no esperaba hacerlo, fue la bomba de aceleración. Desde que esta moto cayó en mis manos, ha sido un elemento que me ha dado muchos problemas, porque tiraba gasolina por la membrana y, una vez en marcha, no cumplía su función.
Por supuesto, os imaginaréis que encontrar piezas para una moto italiana, que tuvo una tirada muy pequeña, y que tiene alrededor de 20 años, es una tarea casi imposible, por lo que también he desistido en encontrar un juego de carburadores nuevo, para sustituir los actuales.
Pero bueno, después de algo más de dos horas, completé el juego de carburadores que esta mañana mismo he instalado. Y no ha sido una tarea fácil, creedme.
No recuerdo cómo los desacoplé de la moto, aunque recuerdo que fue complicado, pero es que volverlos a acoplar ha sido un verdadero dolor.
La primera reacción ha sido "¿y van a entrar por ahí?". Obviamente, tenían que entrar, ya que salieron por ahí. Y, efectivamente, han entrado, pero casi muero en el intento. Me duelen los dedos de apretar y sujetar las gomas de la admisión para, poco a poco, asentarlos en su sitio. Si, por lo que sea, tuviera que volver a desmontarlos, os prometo que vendería la moto por piezas antes de tener que hacerlo. A veces parecía un contorsionista, haciendo palanca con un destornillador, empujado con la pierna, y con otros dos destornilladores, uno en cada mano, empujando y haciendo palanca desde otros ángulos. Un verdadero infierno, os lo aseguro.
Como no todo tenía que ser llanto, una vez reinstalados los carburadores, he vuelto a poner en su sitio el depósito, asiento y batería y, con ayuda de unas pinzas y el coche de mi madre, he pulsado el botón amarillo que pone "start".
No os niego que la sensación que esperaba era la de tener que cebar los carburadores a fuerza de insistir con el botón de arranque, pero cual ha sido mi sorpresa cuando, con apenas 1 ó 2 segundos de tener apretado el botón de encendido, ha arrancado y se ha puesto de inmediato a régimen de ralentí, constante y ronroneante. Mi padre, que me estaba ayudando, no podía ocultar su cara de sorpresa. Es lógico, haciendo memoria de todos los apaños arreglos hechos a otras motos "años ha".
Aunque, para cara de alegría, la mía. La reparación no ha podido salir mejor. Arrancar con esa facilidad una moto que lleva parada casi un año es toda una satisfación personal.
Por supuesto, lo siguiente fue dar una vuelta por el campo para probarla, aunque sin percatarme de que la presión de aire de las ruedas estaba algo bajo. Después de dar un par de rondas tranquilas y hacer un poco la cabra, me doy cuenta de que la rueda de atrás está pinchada. Creo que he arrancado la válvula de la cámara, aunque no lo he mirado en profundidad. Una de cal, y otra de arena.
En definitiva, aunque hoy he guardado la Dakota con una rueda pinchada, me puedo acostar satisfecho por haber arreglado todo un problemón. Ahora casi puedo decir que tengo una trail en toda regla.
Comentarios
Publicar un comentario