No hay nada más gratificante que, después de un madrugón para viajar, una reunión agotadora y una comida de trabajo, que volver a montar en el AVE, esperando ver una película entretenida para que el viaje se haga un poco más llevadero, y te encuentres con una basura de este calibre. Películas como "Mamma mía!" tendrían que estar prohibidas. Hacen que el 7º arte se devalúe a valores negativos. La película no es, ni siquiera, infantil. Es absurda y se escuchan frases como "Estáis aquí por cosas como... ¿como el canto de una sirena, tal vez?" que harán que cambie de canal cada vez que vea la cara de Maryl Streep o la de cualquiera de las pellejas que la interpretan en alguna otra peli. Pero bueno, venga, va, voy a ser positivo. La película es lo que es y no se puede cambiar. Aunque la cagada definitiva llega con el doblaje. Esas voces "de pito", estridentes, grititos y voces infantiles, no se escuchan ni en los dibujos animados. Hacen que la película sea, aún...
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